¡Atentos a la maniobra!

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Equipo AdARQUA

Tico es un lobo de mar. Mira el mundo con ojos de marino; sabe leer en el agua, en las nubes y en el viento. Es tranquilo y ágil. Aunque es joven, tiene la piel curtida por el sol y la sal, y las manos llenas de historias.
Es inteligente, previsor y está atento a todo. Él se queda en superficie mientras los buceadores trabajamos. Nunca está quieto; a bordo siempre hay algo que hacer. Y mientras arrancha el barco, prepara la botella de seguridad, aduja cabos, asegura el fondeo o revisa los motores, tiene siempre un ojo en el agua, siguiendo las burbujas de los buceadores sumergidos. A veces se sienta un momento a liarse un cigarro, y si tienes suerte y el día es tranquilo, puede que consigas que te cuente alguna historia de mar. Sobre sus años en barcos de pesca o cómo decidió que lo suyo era el Mediterráneo. Pero incluso cuando parece que está relajado, Tico está atento a las burbujas, al agua, al Noreste que se levanta, a un barco que se aproxima demasiado. No deja de cuidar de nosotros ni un minuto.

Es simpático y educado en extremo. Tiene una combinación perfecta de picardía y honradez. Carácter  y paciencia. Nos explica las maniobras una y otra vez. “¡Atentos a la maniobra!”. Amarra, noray, cabo guía, defensas. Y corre por el barco deshaciendo los entuertos que nosotros, con menos horas de mar en nuestro cuaderno de bitácora, no sabemos solucionar. Pero Tico, con paciencia infinita, no se da por vencido, y vuelve a explicarnos la maniobra, hasta que un día, finalmente, sale perfecta. “Bien, chicos”, dice entonces con una sonrisa satisfecha. Le gusta enseñarnos, y a nosotros nos gusta aprender con él. 

 
Un patrón como Tico hace de un equipo una familia, hace que todos nos sintamos cada día un poco lobos de mar, que aprendamos. Con el no somos pasajeros sino tripulación. Y cuando toca ir al agua, nos sumergimos con la más absoluta tranquilidad, sabiendo que en superficie está Tico vigilando nuestras burbujas.

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